Dan



Me dicen Dan, me hago llamar Dan. Me gusta sentir que de alguna forma soy distinta a las demás “Danielas”. Éramos al menos dos en cada salón de clase. Siempre me gustó ser distinta, elegir mi ropa, peinarme y expresarme a través de los colores, los materiales. Hablar es algo que siempre me ha distinguido -no me para la boca-. En clase me callaban constantemente, me tenían que cambiar de lugar, en casa era la última en levantarme de la mesa -me encantaba platicar durante la comida- por las tardes hablaba con mi mejor amiga para hacer un recuento de lo sucedido en el día, sobre todo si había faltado a la escuela. Mis ganas de ser distinta me llevaron a experimentar distintas facetas de mi misma, la moda era mi medio favorito para mostrar al mundo mis distintas versiones y evoluciones. Estudiar diseño industrial fue mi primer acercamiento a rodearme de gente con una visión similar al mundo que yo, de manera más creativa, expresiva e incomprendida. Fue a través de estás conexiones que empecé a vivir experiencias que me hacían salir de mi zona de confort. Me inscribí a todos los talleres, unos dentro de la ciudad, otros en otras ciudades, otros países y algunos muy particulares en la profundidad de la selva. También viví una de mis aventuras más grandes, un intercambio en Milán una de las experiencias más enriquecedoras. Fue ahí donde reconecté con una de mis pasiones más grandes, la moda. Al finalizar ese ciclo de mi vida, busqué adentrarme a este mundo. Perdí el miedo a preguntar, a insistir, a persistir y a confiar en mí. Contacté a todo medio de la industria, no sabía realmente que iba a hacer o que quería hacer, pero sabía donde quería estar. Después de ver muchas puertas cerrarse frente a mi, vi la luz en usar la tecnología a mi favor y cree mi propio blog -que aún existe- donde exploraba mi creatividad, aplicaba mis conocimientos sobre moda, creaba looks, escribía y hablaba sobre lo que más amaba. Seguí tocando puertas y tuve una epifanía, descubrí que una de las herramientas que mejor dominaba me abriría las puertas. Hablar y hablar, sin miedo a quien tenía a un costado, en frente o detrás, mis conversaciones eran para todos. Unos meses después estaba firmando mi primer contrato como asistente de moda en una revista. Un año más tarde era la editora de moda. Ahí aprendí la disciplina, el orden, la determinación, además perdí el miedo a tener una cámara frente a mi, hablar con gente famosa -en todos los sentidos- a crear, a dar mi opinión y lo más importante, confiar en mi equipo. Una vez que había aprendido todo lo que tenía que aprender me aventuré a vivir otro sueño, especializarme en la industria. Mi siguiente capítulo fue Madrid para hacer una maestría en comunicación y moda, quería vivir de comunicar moda, desayunarla, comerla, cenarla y de postre también. Algunos años después sigo hablando, hablando de moda, pero también de fotografía, de diseño, de arte, pero hoy empieza un nuevo capitulo en mi vida, hablar de algo que nunca me había atrevido, hablar -De corazón-.

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